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Las fiestas Judías y el Healing |
by Nancy Flam, Amy Eilberg, and Simkha Weintraub
Shabat
Grandes Fiestas
Sucot
Simchá Torá
Pesaj
Shavuot
Purim
Chanucá
Las festividades judías tienen un potencial de healing para aquellos cuyas vidas fueron afectadas por enfermedades.
Las festividades y sus prácticas pueden retirar a las personas de su sufrimiento durante un tiempo, e incluirlas en el flujo festivo de la comunidad. Participar de la comunidad, puede abstraer una persona de su propia historia personal y situarla en la historia más amplia, colectiva del pueblo judío. Tales momentos pueden proporcionar alivio, conexión y significado. Así como una distracción mental puede proporcionar alivio del dolor físico; ser inserido en la historia colectiva de nuestro pueblo, puede llamar nuestra atención para una dimensión de la vida que es más amplia que el propio sufrimiento y más fuerte que el propio dolor.
Al colocarse en el centro de esta historia, aunque sea apenas por algunos períodos de cada vez, una persona puede adentrarse en la corriente de la historia judía poderosa y eterna.
Sentirse parte integrante de algo antiguo, eterno y grandioso puede quitarla de aquel momento de sufrimiento. Puede ser reconfortante quedarse en el centro de la naturaleza: oír y ver las olas rompiéndose en la playa; sentar o pasear en medio de una floresta de sequoias centenarias. Del mismo modo la participación en el ritual judío, puede ayudarle a vivir su experiencia como parte de algo amplio, importante y duradero, haciendo que el dolor personal del momento sea amenizado.
La persona recuerda a nivel visceral que hace parte de un “organismo” mayor del pueblo, con sus propias luchas y celebraciones. Cada fiesta tiene su propio significado histórico, costumbres y atmósfera. Son períodos de una enorme afluencia comunitaria, en que cada uno espera poder entrar en el espíritu de la festividad. Sin embargo es exactamente por este motivo que las fiestas pueden ser particularmente difíciles para cualquier persona que se sienta fuera de sintonía con la comunidad más amplia. Puede ser difícil entrar en el flujo de la celebración judía y de la vida comunitaria cuando estamos luchando con la pérdida y con la enfermedad. Las ceremonias religiosas pueden ser tarde en la noche o muy temprano en la mañana, como para que alguien que no se sienta bien físicamente, pueda asistir.
La atmósfera de las fiestas puede ser de intensa alegría mientras el sentimiento predominante en el corazón puede ser de luto, soledad o miedo intenso.
Contradictoriamente, el sentido de aislamiento puede ser exacerbado cuando se está rodeado de personas que quieren participar fácilmente del flujo del tiempo judío y de su atmósfera... Ofrecemos estas reflexiones sobre el potencial poder de cura de la práctica religiosa, concientes de las dificultades que las fiestas pueden presentar , a veces, para las personas que están enfrentando enfermedades, pero creyendo que ellas también pueden ofrecerles un gran consuelo y alimento espiritual.
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SHABAT
Durante la semana, transformamos y manipulamos el mundo en una variedad de formas: construyendo, planeando, negociando, aconsejando. En Shabat interrumpimos nuestros esfuerzos de modificarlo. En vez de eso, damos un paso para atrás y lo abrazamos como creación perfecta, tal como es. Aunque, ciertamente, continúe presentando los mismos problemas en Shabat que presentaba el día anterior, lo vemos con ojos diferentes.
Para la persona que convive con una enfermedad, esta perspectiva presenta un desafío y una oportunidad. El Shabat puede ser un día para resaltar lo positivo a nivel físico y espiritual, para darnos cuenta de nuestras bendiciones, para imaginar que mismo en medio de los tremendos desafíos de vivir con una enfermedad, a veces es posible saborear la belleza de la propia vida.
En estos días nos privamos de hacer, en vez de eso, nos concentramos en ser. Como Sylvia Boorstein escribió en su libro de meditación, nuestro comando central en ese día debería ser reconfigurado para: “No haga nada, solo quédese sentado.” Es un día para respirar la totalidad de la creación y celebrar nuestro ser.
Nancy recuerda una mujer que le habló de su vida como paciente de cáncer. Aunque se estuviera jubilando por invalidez, ella sentía como si estuviese trabajando más que nunca.
Se inscribió en un programa de reducción de stress basado en meditación, comenzó a trabajar con una terapeuta de imagen, participaba de un grupo de apoyo de cáncer y de un grupo judío de apoyo espiritual; ¡estaba reevaluando su dieta y estaba tratando de saber lo que el judaísmo podía ofrecerle para que fortaleciera su espíritu!
Para esta mujer, el Shabat se transformó en el día en que no hacía ninguna meditación, ni ejercicios respiratorios, ni visualizaciones orientadas ni grupos de apoyo. Ella hacía un intervalo en su “trabajo” diario.
Ciertamente cada uno de nosotros precisa comprender su propia forma de entrar en el Shabat como en un santuario en el tiempo.
Muchas personas que están seriamente enfermas tuvieron que abandonar sus empleos y otras responsabilidades regulares. Como el día no está más puntualizado por reuniones de negocios, almuerzos marcados, llevar los niños al colegio, etc.… las horas pueden sucederse sin una estructura clara. Cada día comienza a parecer exactamente igual al anterior. Por contraste, el Shabat puede presentar una estructura y formas significativas para la semana. Puede ofrecer orientación para la semana y todos los otros días de la semana pueden encontrar su sentido en relación al Shabat. Como el día de una conexión más profunda con la familia y la comunidad, el día de estudio de la Torá o el día de abstenerse de actividades que se parezcan con el trabajo, el Shabat puede tranquilizar y alimentar el alma. Para aquellos que paran de trabajar en sus empleos pagos, que reducen sus actividades de cuidar los hijos o desisten de sus compromisos o actividades sociales regulares, el Shabat es el día de la semana en el que estarán sintonizados con el resto del mundo judío. En Shabat es una mitzvá no tener la marcha acelerada. Mientras parte del mundo nos dice que somos inútiles si no producimos, ganamos dinero, no “contribuimos”, el mundo judío nos dice que debemos hacer exactamente lo contrario en Shabat. Las personas que conviven con enfermedades, que ya aprendieron a andar lentamente, a saborear las pequeñas bendiciones y a vivir el momento, pueden tener mucho para enseñar a los otros sobre el arte de la observancia del Shabat.
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GRANDES FIESTAS
El período de las Grandes Fiestas es descrito en la tradición judía como los Yamim Noráim, los días temibles. Estos días están repletos de temor porque reflexionamos tanto sobre nuestros triunfos, como sobre nuestros fracasos durante el año que pasó. Analizamos como nuestra vida salió de su carril y pensamos como podríamos comenzar nuevamente en el año nuevo.
Durante estos días reflexionamos sobre nuestro pequeño espacio en el Universo, y en el poder de Dios sobre nuestras vidas. Pensamos sobre la vida y la muerte, sobre nuestra habilidad de afectar la trayectoria de nuestras vidas y de nuestra impotencia delante de Dios y del destino. Estas cuestiones inspiran temor; los judíos reunidos en la comunidad buscan fuerza para explorar tales cuestiones, juntos.
Para aquellos que conviven con la enfermedad y la pérdida, estas cuestiones atemorizantes están presentes en cada día. Quizá las personas que están enfermas no precisen de un libro de oración que les hable sobre los misterios de la vida y la muerte, cuando están ocupados con visitas a médicos, decisiones de tratamiento , batallas con el dolor, medicaciones y soledad. Aún así, puede haber consuelo al reconocer cuán profundamente repercuten las cuestiones de los días Temibles, en aquellos cuya vida está marcada por la enfermedad o por la pérdida. En este período del año judío, la comunidad estará reflexionando sobre las mismas verdades que se infiltran en los días y las noches de los que están enfermos. En esta época, toda la comunidad judía oye las más bonitas reflexiones de su tradición con respecto a la vulnerabilidad humana y a las posibilidades de una vida sagrada. En este período, la liturgia y el ritual judío pueden relacionarse directamente con la realidad de las personas cuyas vidas están afectadas por la enfermedad o la pérdida.
Durante los días Temibles, cada uno de nosotros se confronta con su propia mortalidad. Cada uno de nosotros reconoce la verdad de que nuestras vidas son limitadas. En las palabras de la liturgia: “somos como una flor que se marchita, hierba que seca, una nube que pasa.” Este confronto con la mortalidad puede llevar a un sentido de miedo, de desespero y de tristeza extraordinaria. Al mismo tiempo este reconocimiento puede motivarnos para que abracemos la belleza de nuestras vidas y para que hagamos cambios con el propósito de vivir de forma verdadera, correcta y generosa el período que nos queda .Muchas personas que viven cotidianamente enfrentando la mortalidad se encuentran realizando la reflexión de las Grandes Fiestas durante todo el año: examinando sus vidas, haciendo correcciones, redefiniendo prioridades y viviendo con la conciencia de la preciosidad de cada momento. A veces tal autocrítica puede llevar a juicios desagradables sobre la persona, pues esta aumenta la conciencia de sus imperfecciones. Es importante que las personas enfermas o enlutadas se aseguren para que tal proceso de introspección no lleve a un mea culpa excesivo. El objetivo de las Grandes Fiestas, tal vez como la propia jornada por la vida, es emerger en la otra punta como una persona más íntegra y espiritual, más conciente de la fragilidad y la belleza de la vida, y más agradecida por las bendiciones de una vida.
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SUCOT
Sucot es el alegre feriado de otoño de la congregación, de una semana de duración, es la época de la cosecha. Construimos moradas temporarias, llamadas Sucot, en las cuales comemos, estudiamos, conmemoramos y hasta dormimos. La Sucá es construida de tal modo para que no solo nos ayude a recordar las experiencias de nuestros primeros ancestrales sino también nos ayude a cultivar ciertas percepciones y actitudes religiosas. La sucá es construida para ser susceptible a los elementos naturales. Por los menos tres de sus paredes no pueden ser paredes de verdad, que pertenezcan a cualquier construcción común permanente. Su techo debe ser apenas ligeramente cubierto, de modo a que las personas puedan ver las estrellas a través de el. Al habitar la sucá a mediados del otoño, la persona se siente más próxima de la naturaleza y más consciente de los elementos; esta conciencia lleva ciertamente a una apreciación más depurada de la cosecha de la Tierra.
Al mismo tiempo que la Sucá enfatiza nuestro sentido de gratitud, también enfatiza nuestro sentido de vulnerabilidad. Quedamos expuestos a los elementos, y más concientes de las fuerzas físicas de la naturaleza, fuerzas que están fuera de nuestro control. Curiosamente la Sucá se propone ser una señal de la protección de Dios, pero su propia estructura casi no ofrece protección.
En vez de eso la Sucá nos ofrece el recuerdo de nuestra vulnerabilidad fundamental. De cierto modo, el recuerdo de la vulnerabilidad reside en la esencia del significado espiritual de Sucot. Cuando conocemos nuestra vulnerabilidad al sufrimiento físico, quedamos generalmente más agradecidos por las bendiciones que recibimos. Algunas personas se tornan más concientes de esa vulnerabilidad de un modo más cruel, con el choque de un nuevo diagnóstico o un accidente o vía violencia. Otros precisamos cultivar una percepción de esta vulnerabilidad para que podamos ver la verdad de nuestras vidas de modo más claro y completo. ¿Para las personas cuyas vidas son afectadas por enfermedades graves que gratitud tienen para expresarse, que sentido de abundancia para afirmarse? Muchas personas, debido a enfermedades graves, realmente despiertan para las bendiciones en sus vidas. Nancy recuerda una mujer de un grupo espiritual judío, que había sido diagnosticada con cáncer de ovario y que hablaba constantemente de cómo había sido “afortunada”. A causa de su enfermedad, sentía un torrente enorme de amor y una red de soporte casi tangible de familiares y amigos, que nunca había sentido antes. Ella estaba profundamente agradecida por este amor. Otro hombre que había sido diagnosticado con cáncer comenzó a renovar su relación con Dios, hacía tiempo fragilizada. Su vida se abrió en caminos que le propiciaron significado y belleza. Dijo que si hubiese podido elegir, no habría elegido vivir sin la experiencia del cáncer, ya que ella le había proporcionado unas bendiciones formidables.
Avaluando El Impacto De La Enfermedad
No todo el mundo siente así. Nancy recuerda una mujer que reconocía que había crecido y se había transformado en un ser humano más profundo y sabio, gracias a su batalla de treinta años con el lupus. Declaró explícitamente que preferiría vivir sin la enfermedad y permanecer espiritualmente superficial. Ella expresa la opinión de muchas personas cuyas vidas fueron modificadas irrevocable y dolorosamente por alguna enfermedad grave. Independientemente de la posición de una persona en la vida, Sucot es el período, en el calendario judío en que se ordena a una persona que se alegre. Este llamado al regocijo puede ser doloroso para aquellos que simplemente se sienten incapaces de alegrarse en medio del sufrimiento extraordinario que la vida trajo. La sensación de ser diferente o extraño en la comunidad puede ser exacerbado cuando toda la comunidad se está alegrando mientras que la persona es incapaz de unirse a la celebración.
Por otro lado, a veces pasa que estos ciclos y celebraciones comunales tiene la fuerza y el efecto de retirarnos de nuestro propio sufrimiento y de ayudarnos a unirnos en la conmemoración de la comunidad. Cuando esto sucede podemos sentirnos agradecidos por la fiesta en sí que abre la puerta para la alegría que de otra forma estaría cerrada para nosotros.
En Pirkey Avot (Ética de los Padres) 4:1, nuestros rabinos enseñan: ¿Quién es saludable? Aquel que está feliz con su parte”. Nosotros nos alegramos simultáneamente en nuestras cabañas humildes y frágiles y en la morada vasta y eterna del Universo. Sucot nos ayuda a colocar en el contexto nuestra parte, a apreciar nuestra porción de eternidad, a saborear nuestra parte en el todo, nuestro eslabón en la cadena. Nuestra Sucá, el lugar de vulnerabilidad compartida, es donde aceptamos exploramos y hasta celebramos tanto nuestra existencia terrestre cuanto nuestras aspiraciones de divinidad, nuestra mortalidad y nuestra importancia infinita.
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Simchá Torá
Según el calendario tradicional, Sucot dura siete días. El octavo día es llamado de Shemini Atzeret (Octavo día de Asamblea). En el noveno día, aparentemente es un feriado de final de otoño: Simchá Torá. Este noveno día fue originalmente incorporado como un segundo día de Shemini Atzeret para la Diáspora. (En Israel según el judaísmo reformista y la mayoría de las comunidades reconstruccionistas, Simchá Torá sucede en el octavo día conjuntamente con Shemini Atzeret). Es el día designado para regocijarse por el recibimiento de la Torá, con su sabiduría y orientación. El sentimiento predominante de Simchá Torá es la alegría. Tanto en la noche cuanto en la mañana, la comunidad realiza procesiones entusiasmadas con la Torá, por la sinagoga y hasta en la calle. Las personas bailan con la Torá como si fuese con la persona amada. Generalmente hay una aliá (subida para leer la Torá) especial para los niños, incluyéndolos en el júbilo del día.
En los tiempos talmúdicos, el segundo día de Shemini Atzeret era celebrado como el primero, excepto que la lectura específica de la Torá era los dos últimos capítulos del Libro del Deuteronomio, que trata de la muerte de Moisés. En este último día de Shemini Atzeret, la comunidad judía reconocía que la alegría tiene que terminar, que los incesantes meses oscuros y fríos de invierno estaban por llegar. La elección de la lectura de la Torá, con su énfasis en la muerte de Moisés intensificaba estas cuestiones zafrales de pérdida. A partir de los tiempos eolicos, el segundo día de Shemini Atzeret se transformó en un feriado en sí mismo, relacionado con el recién establecido ciclo de lectura de la Torá. Se transformó en el día en que la mayoría de las comunidades judías terminaba de leer Torá, con la muerte de Moisés, y comenzaba a leer el libro del Génesis, con su narración de la creación del mundo. De esta forma el nuevo feriado de Simchá Torá enfatizaba no solo las cuestiones zafrales de pérdida, sino también las de renovación. Muerte y miedo superpuestos a la esperanza y el renacimiento.
Estas cuestiones pueden ser profundamente resonantes para las personas que pasan la vida entre enfermedades graves.
Nancy recuerda una joven mujer que recibió un diagnóstico de cáncer avanzado de colon. En el último año y medio de su vida, Marilyn sentía como si estuviera viviendo “en dos mundos”.De un lado estaba preparándose activamente para su muerte. Compró un talit para el Bar-Mitzvá de su hijo de tres años, e iba a pedirle a su compañero que se lo entregara a su hijo si ella no estuviese viva. Grabó videos para su familia para hablarles sobre lo que era más importante para ella. Escribió cartas para un círculo extenso de su familia para decirles lo que cada uno representaba para ella. Al mismo tiempo, buscaba tanto tratamientos occidentales cuanto complementares alternativos. Se unió a un grupo de apoyo para vivir su vida plenamente. Saboreaba el tiempo que pasaba en su jardín y el tiempo en el que tenía que ser madre 24 horas, después de años equilibrándose entre su vida profesional y casera. Hizo planos sobre lo que haría con sus muchos talentos. Marilyn vivía en dos mundos; equilibraba la realidad de cada uno.
Para muchas personas con una enfermedad que es debilitante, pero no amenaza la vida, la yuxtaposición de la muerte y la creatividad puede ser menos absoluta. En vez de eso la persona vive con constantes “muertes” menores, embutidas en una vida de incapacidades, la pérdida de la capacidad de previsión de cómo será cada día, y de las tareas que la persona será capaz de realizar; la pérdida de independencia; la pérdida de relacionarse; la pérdida de la capacidad de ser comprendida por los otros; y así por delante. Yuxtapuestas a estas pérdidas están las oportunidades para la creatividad para la alegría, y para el significado que cada persona debe encontrar para transformar la vida en sagrada. La muerte de Moisés, lo inevitable de la mortalidad, el temor de los israelitas a vivir sin una orientación clara, y la posibilidad de una nueva vida nos son obsequiados en Simchá Torá como cuestiones para analizar. En esta fiesta toda la comunidad siente las yuxtaposiciones impresionantes, sagradas, aterrorizantes y reales de la muerte y del renacimiento, de la pérdida y la esperanza.
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Pesaj
El elemento histórico de Pesaj nos hace recordar nuestra historia central como pueblo: la jornada de la esclavitud hacia la libertad. Esta historia sagrada judía tiene como propósito afectarnos de varias maneras- literalmente como un evento histórico; proféticamente, como una indicación de la redención futura del mundo, y metafóricamente, como la jornada central de la vida espiritual. En nuestros exhaustivos preparativos y durante toda la semana de festividad meditamos sobre el significado de la liberación.
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Karpas
La verdura en la bandeja del Seder (en hebreo, karpas) simboliza el renacimiento de la primavera y el nacimiento del pueblo judío. Es un símbolo de esperanza y de regeneración. Siendo así, es chocante el modo de comer el karpas sumergiéndolo en agua salada, un símbolo de dolor y lágrimas. El agua salada nos hace recordar el dolor que el pueblo judío sufrió en la esclavitud, y en su jornada hacia la libertad y el renacimiento. Al sumergir las nuevas verduras en agua salada recordamos que nuestro renacimiento envuelve dolor.
David Spiegel escribe que “la belleza y la tragedia están inexorablemente entrelazadas en las personas con enfermedades graves”. Al mismo tiempo que la vida se torna más difícil, se torna también más linda y dulce. Las personas conviviendo con enfermedades graves generalmente experimentan una mezcla de sufrimiento y bendición. En el Seder, existen varias situaciones en que combinamos el sentido de lo agradable con el de dificultad: con el karpas y el agua salada, comiendo raíz amarga con jaroset dulce (mezcla de manzanas, nueces y vino simbolizando la argamasa de ladrillos que los esclavos hacían); al comer matzá que es al mismo tiempo algo muy simple ”el pan de las personas pobres”, hecho apenas con lo básico, agua y harina, pero que es nuestro símbolo de libertad; y mismo al tomar las cuatro copas de vino, que son nuestro símbolo de felicidad y alegría, pero que pueden fácilmente tornarse fuente de falta de moderación y vicio.
Muchas veces, extraemos bendiciones a partir de circunstancias de dolor. Al sumergir la verdura en agua salada puedes querer preguntarles a las personas reunidas en la mesa del Seder par que compartan en voz alta o para que reflexionen silenciosamente sobre los despertares y renacimientos que experimentaron en el rastro de alguna dificultad.
Este es el pan de la aflicción
La Matzá es llamada de pan de la aflicción. Al inicio del Seder nos levantamos y convidamos todos los hambrientos para que se unan a nosotros en esta comida cuya pieza principal es el pan de la aflicción (¡pero que invitación!). Al hacer eso, recordamos que todos nuestros antepasados comieron este pan porque estaban en un aprieto (un modo de jugar con la palabra hebrea para Egipto, Mitzrai; metzar es la palabra para un lugar estrecho).
Consideramos que nosotros mismos fuimos anteriormente esclavizados, comemos este mismo pan y entonces conocemos la liberación.” En cada generación, toda persona es obligada a verse como si realmente hubiera salido de Egipto”.La esencia del Seder es que nos sintamos, probemos y nos coloquemos en las almas de nuestros antepasados sintiendo sus dolores y sus anhelos, experimentando su liberación en nuestros cuerpos y en nuestras almas.
Comprendemos la aspiración universal de salir del cautiverio físico y espiritual hacia la libertad.
El Zohar no llama la matzá de pan de la aflicción, sino de “Lahma lla´ah”, o pan celestial. Este el más simple de los panes, simplemente de harina pura y agua, plano como una tabla, es el sustento fundamental, celestial. Tal vez esto ocurra porque al comerlo nos recuerda que no precisamos mucho para mantener nuestro sustento. Las ganancias en Egipto eran atrayentes, pero el anhelo de los israelitas por las mismas en el desierto, oscureció el hecho de que ellos en verdad, eran eficazmente abastecidos en el desierto. Circunstancias extremas a veces pueden enseñarnos la verdadera fuente del alimento.
Generalmente también fue observado que las tres letras constantes en las palabras “jametz” y “matzá” son virtualmente idénticas; de hecho, para tornarlas exactamente iguales, basta una mancha mínima de bolígrafo. Cuan próximas pueden ser la salud y la enfermedad, el bienestar y el sufrimiento. Un soplo en el destino puede transformar una realidad en otra.
Tal vez esto también deba hacernos recordar la vulnerabilidad compartida por aquellos rotulados de “enfermos” y aquellos considerados”sanos”, y nos ayude a reconstruir un mundo en que barreras inútiles puedan ser quebradas y todas las personas permitan que las otras puedan encarar las aprehensiones de la mortalidad con un sentido aguzado de comunidad y vínculos.
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Daieinu
Es fácil enfatizar lo que no tenemos, lo que todavía precisamos, lo que Dios no nos dio. Es más difícil mirar todo lo que si tenemos, como somos atendidos, las formas por las cuales Dios nos bendijo. En medio de un gran dolor o de una gran pérdida es especialmente tentador concentrarnos apenas en la privación.
En la mesa del Seder, como observamos, nos colocamos en algún lugar entre la esclavitud y la liberación.”Daieinu” nos hace focalizar las formas en las cuales fuimos liberados y expresa el éxtasis y la satisfacción en cada punto del camino de la esclavitud a la libertad.”Daieinu” es una meditación basada en la gratitud y en la saciedad. “Daieinu” sirve para desafiar nuestro abordaje habitual de la vida, de que no tenemos lo suficiente (suficiente de lo que sea: dinero, notoriedad, sexo, poder, amigos, amor, talvez hasta salud);”Daieinu” nos pide que reexaminemos nuestras vidas para que por lo menos una vez, podamos decir “nos es suficiente”. “Daieinu” lista detalladamente todas las bondades que Dios concedió al pueblo judío al dejar Egipto, exclamando a todo paso que cada paso, por si solo habría bastado.
¿Al mismo tiempo, podemos preguntarnos si de hecho tendría sido realmente suficiente si Dios, por ejemplo, hubiera abierto el mar y no nos hubiese guiado a través de las tierras áridas? ¿O si Dios hubiera permitido que atravesáramos el mar, pero no nos diese el maná por cuarenta años? ¿Será que es posible agradecer a Dios por cada momento, mismo cuando la “historia completa” no se desarrolla como idealmente nos gustaría? ¿Podemos agradecer a Dios por el amor de la familia y de los amigos aunque no encontremos el compañero dedicado para toda la vida, que esperábamos encontrar? ¿Podemos agradecer a Dios por los cincuenta años de vida de nuestro amado aunque nos parezca que debería tener la bendición de ochenta? Es extremadamente difícil glorificar la gratitud en medio de la decepción. Y así mismo, de algún modo, esta parte del Seder nos incita a vivir el momento de cada bendición, sin expectativa de una bendición futura o de una mayor realización.
Nancy recuerda una mujer que describió su vida con su esposo como una “conversación interminable”. Sin embargo, su marido murió de un cáncer violento cuando su hijo tenía apenas tres años. Ellos habían soñado en ver su hijo crecer, tener otros hijos, perfeccionar los aspectos de su relación a través del tiempo. Esta mujer quedó arrasada con la muerte de su ser amado. Mismo así, todavía durante el primer año de luto, ella fue capaz de decir: fuimos especialmente bendecidos. No apenas porque teníamos algo tan especial sino porque sabíamos lo que teníamos. Durante toda nuestra vida juntos, tuvimos conciencia de la increíble bendición de nuestro amor y comunicación. Soy agradecida por eso”.
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Shavuot
A pesar de que Shavuot es una fiesta independiente- uno de los shalosh regalim (tres festividades de peregrinación)- en un otro sentido, Pesaj y Shavuot están integralmente relacionados. Algunas obras de la literatura rabínica se refieren a Shavuot como “Atzeret”, significando encerramiento; Shavuot cierra el período de cincuenta días que se inicia en Pesaj. La fuga de la esclavitud solo es completada con la donación de la Torá, que provee a los israelitas la orientación sobre como vivir en cuanto pueblo libre, en relación con Dios. La libertad física se torna significativa apenas cuando abrazada a la libertad espiritual. Las personas que conviven con enfermedades graves generalmente piensan que su enfermedad crea una prisión tanto física como espiritual; la limitación y falta de libertad se aplican en cada mundo. A veces, cuando alguien ya no está más enfermo físicamente, el residuo de la rabia, decepción, y la falta de confianza persisten. Aunque el cuerpo se cure, el espíritu todavía sufre. Alternativamente puede pasar que el cuerpo no se cure, pero el alma se abre crece y encuentra significado. En el Judaísmo, sin embargo, tanto la cura del cuerpo cuanto la cura del espíritu son importantes, y juntas comprenden lo que la tradición llama de “cura plena”.
Nancy recuerda una mujer, Jane, que convivió con una enfermedad crónica durante 20 años. Fue transformándose en una persona dura, amarga, enojada.
Hasta que conoció un hombre del cual se enamoró profundamente. Los dos crearan una linda relación de alegría y celebración. Algunos meses más tarde cuando Jane compareció a la consulta regular con su terapeuta, la terapeuta notó como su espíritu había recibido una gran cura. “! Es cierto, pero estoy enferma!!” Jane retrucó, perfectamente conciente de su lucha diaria con la enfermedad. Su terapeuta observó: “Sí, tu estás enferma. Pero sabes una cosa, el healing verdadero es el del espíritu” .Jane se puso pálida. ¡Como alguien osaba decir que el verdadero healing no era físico!
Jane supo instintivamente que su judaísmo le decía otra cosa, que tanto el cuerpo como el espíritu son importantes. En una conversación posterior, Jane le contó a Nancy, que despreciar la importancia del healing físico parecía no solo falso sino también poco ético. Si ella así lo hiciera, ella se volvería para dentro de sí y se concentraría apenas en sí misma, y en el healing de su propio espíritu. Ella no quería concentrarse apenas en sus luchas. Tal vez no pudiese encontrar su cura, pero con seguridad quería continuar dando tzedacá para investigación, para que otros no tuvieran que pasar por el sufrimiento que ella conoció.
La jornada de Pesaj hasta Shavuot conecta la libertad física con la espiritual y nos da la oportunidad de pensar en la relación entre las dos.
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Purim
Purim tiene lugar al inicio de la primavera, exactamente en la época en que las personas que pasan por el invierno con dificultad, están hartas del frío. El confinamiento del invierno explota en una conmemoración del inicio de la primavera llena de energía y de vida. Hay una sensación de Carnaval en Purim al conmemorar la alegría y la salvación de nuestro pueblo. Según el libro de Ester, la población de judíos en Persia fue casi aniquilada. El pueblo ayunó, imploró y estaba profundamente inseguro en cuanto a su propia supervivencia.
A ultimo momento la situación cambió: los judíos fueron salvados, y su enemigo incuestionablemente derrotado. La altivez, la alegría y el vértigo de la festividad vienen del desastre evitado en la vigésima quinta hora. Es el accidente de automóvil que milagrosamente no hiere a los implicados, el tumor que acaba siendo benigno, o el asaltante que no dispara. La ansiedad extrema se transforma en alivio existencial, y busca su expresión. El hacer desorden, beber excesivamente, y el comportamiento exaltado expresan el alivio en el centro de la festividad.
Para la persona que convive con una enfermedad grave, estos tipos de momentos pueden suceder. Existen horas en que se conoce un tremendo alivio repentino, cuando los exámenes resultan negativos. Para otros, el alivio viene de forma menos dramática aunque no menos verdadera: cuando un amigo o miembro de la familia expresa amor y consuelo; cuando las lágrimas irrumpen favoreciendo una catarsis; cuando la persona reconoce que todavía tiene alegría y significado. Dado el acumulo de ansiedad profunda, de stress, de preocupación, es importante vivenciar momentos de alivio siempre que sea posible. Para muchos, aún después de momentos de gran liberación, la preocupación y la ansiedad vuelven, pero puede ser extremadamente útil aliviar el stress siempre que se pueda y de cualquier forma posible.
Nancy recuerda una mujer que sufría terriblemente con la pérdida de su compañero. Después de algunos meses, todas las personas del mundo de Jeanne, parecían volver a sus vidas normales, impacientes para que la amiga evolucionase en su luto. Jeanne sufría mucho, no apenas con la pérdida de su amado sino también con la pérdida de la atención y el cariño que precisaba de sus amigos. A pesar de eso, percibió que lo que sus amigos podían ofrecerle era el gusto de la vida “normal”: salir para cenar, ver shows, oír buena música, etc. Así, se dijo a sí misma que saldría con sus amigos, sin esperar que ellos oyeran su historia de pérdida y dolor. En vez de eso ella utilizaría tales momentos como un escape y un alivio de sus sentimientos de soledad y dolor. Ella saldría y se divertiría, profundamente aliviada por la oportunidad de dejarse llevar
Purims Pessoais
Muchas personas no tienen conocimiento de la costumbre tradicional de celebrar Purims especiales para agradecer el hecho de conseguir escapar de un gran peligro. El Talmud dice que deberíamos visitar el local en donde vivimos el salvamento milagroso de un peligro, para allí ofrecer una bendición. ( B. Berachot 54ª.)
Muchas familias y comunidades judías adoptaran esta costumbre para recordar algún episodio milagroso en su propia historia, así como toda la comunidad judía se reúne para recordar el salvamento milagroso de los judíos, como fue registrado en el Libro de Esther. Estos Purims especiales son marcados por la narración de la historia del salvamento, generalmente a partir de un pergamino enrollado como una Meguilá., además de una donación de caridad, la organización de una refección de conmemoración, y una celebración de alegría. Imagine el poder de reunirse regularmente para volver a contar su propia historia de salvación entre amigos y familiares, en un contexto de profunda gratitud.
Una amiga y colega nuestra, Rabina Nancy Wechsler, tenía treinta y seis años cuando fue atropellada por un taxi en Nueva York. Sufrió traumatismo de cráneo grave, perdiendo la visión de un ojo, su sentido de olfato y sufrió una desfiguración importante. Fueron necesarios varios años, antes de que ella sintiera que podría integrar la experiencia de su accidente en su historia de vida. Ella escribe la experiencia en su diario:
“Nací un nueve de enero, pero considero el día 1 de mayo como el día de mi renacimiento. Es mi Purim personal. El 1 de mayo fui llevada a mi límite y recibí un guión para una nueva experiencia. Siendo así cada vez que visito Manhattan, rindo homenaje con un parpadeo o con un pensamiento silencioso a mi esquina sagrada, el local de mi renacimiento.
Algunos años más tarde escribe:
“Hoy visité mi esquina, es la 23 con Lexington, al dejar una reunión de CCAR, y anduve en dirección a la misma. Me siento tan pequeña hoy. Miré algunos colores verdes y percibí cuan bueno es ver. Miré por la ventana, un aumento del verde. Estaba usando un conjunto verde claro, el día 1 de mayo cuando fui atropellada por el taxi. El otro día en la escuela, usé una chaqueta verde brillante y hoy estoy usando una camiseta verde brillante. No tengo más miedo del verde.
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Chanucá
Las personas que conviven con la enfermedad y el dolor habitualmente sienten que la oscuridad sobrepasó a la luz. Existen épocas en que la persona teme nunca más ver la luz, siente que está en una gran bajada hacia la oscuridad total. En esas horas la representación de Chanucá puede repercutir directamente en la realidad de la vida, y el ritual de traer luz en la oscuridad puede ser exactamente lo que se precisa.
Chanucá es la fiesta de la celebración de la luz, la esperanza y la fe durante períodos negros, a través de un ritual proyectado para alimentar nuestra fe y renovar nuestro espíritu, aún si el mundo a nuestro alrededor e internamente, nos muestre desesperación.
Milagros y Maravillas
Para muchos judíos contemporáneos, la noción de milagro es difícil. Muchos de nosotros creemos en un Dios antropomórfico que interviene de modo semejante a un manipulador de fantoches en asuntos humanos y curiosamente no está implicado en otras épocas de necesidad. Podemos asociar “milagros médicos” con la retórica supersticiosa de los curadores de la fe o promesas increíbles de algunos practicantes de Healing New Age que parecen defender una cura mágica particular de lo que nos aflige.
A pesar de eso, hay otras maneras de pensar sobre los milagros. Conocemos personas que pensaron en milagros de una forma mucho más inmediata y real precisamente en medio a sus luchas con la enfermedad o el luto. El secreto es pensar pequeño. A veces delante de un gran dolor, las pequeñas bendiciones de la vida comienzan a revelarse como milagros. Amy recuerda una mujer luchando con una enfermedad crónica con riesgo de muerte, que comienza a vivenciar los milagros de la vida de una linda forma. A veces, el calor del sol brillando a través de su ventana le parecía un milagro, a veces ser capaz de tomar un baño completo y respirar confortablemente era un milagro; a veces tocar la mano de su nieto era un milagro. Y a pesar de existir días en los que la vida era más un fardo que una bendición, había días en los que apenas despertarse viva era un milagro. A medida que la vida espiritual de esta mujer se fue transformando, otro milagro fue desvendado: por la primera vez en su vida un círculo de personas la rodeaba de amor.
La historia del milagro de Chanucá, no es apenas cosa de niños. Es una invitación para que todos nosotros abramos nuestros ojos para la posibilidad de que milagros realmente suceden. Ocasionalmente, estos son los milagros escritos en la tela de la historia. Estos son lo milagros casi innegables, a los cuales el Sidur se refiere cuando nos pide durante la semana de Chanucá, para que agradezcamos a Dios”al hanissim, vê ‘ al haguevurot ve´al há teshuot” por los milagros, maravillas, triunfos y victorias” vivenciados por nuestros antepasados en aquella época. Una vez más la oración enfatiza que tales milagros sucedieron” bayamim hahem bazeman hazé”, en aquellos tiempos antiguos, y también muy posiblemente en nuestros días también.
El ciclo de fiestas nos trae una rica colcha de reflexiones sobre cuestiones centrales en las vidas de las personas conviviendo con enfermedades. En las formas de la oración y del ritual judío consagrados a través de los tiempos, encontramos reflexiones sobre temas que hacen eco en el alma, generalmente de forma especialmente pungente, cuando la vida nos trajo enfermedad y sufrimiento. En algunos casos, las fiestas afirman de forma poética lo que las personas que conviven con la enfermedad saben bien; en otros casos, las costumbres de las fiestas ofrecen a aquellos que sufren una oportunidad de integrar imágenes de cura. Dentro de un todo, la observancia de las fiestas puede tornar disponible unos momentos ricos de celebración y conexión con el Eterno. Que estas prácticas puedan traer consuelo para los que precisan, y que podamos ser todos bendecidos por la sabiduría inmortal de nuestro pueblo.
Rabi Nancy Flam es co- fundadora del Jewish Healing Center. Dirige actualmente el Instituto de Espiritualidad en Metivta, un programa de enseñanza para líderes judíos basado en retiros.
Rabi Amy Eilberg es orientadora pastoral en su consultorio particular en Palo Alto, California. Escribe y da consultoría sobre cuestiones de espiritualidad judía y healing.
Rabi Simka Weintraub ministra como Director Rabínico del New York Jewish Healing Center- Centro Judío de healing de New York- y del Nacional Center for Jewish Healing- Centro Nacional para Healing Judío dos divisiones del Jewish Board of Family and Children Services_-Consejo Judaico de Healing, Healing of Soul, Healing Body (Cura da Alma, Cura do Espíritu).
Este artículo fue extraído del Libro The Jewish Book of Healing (El libro judío del Healing) de Rabi Nancy Flam y Rabi Amy Eilberg (sugerido Por la Jewish Publication Society)
Traducido por Rosario Pfeffer
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