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Healing y perdida |
Caminos para la Recuperación
Una arteterapeuta está en mi escritorio cuando escucha el nombre de este artículo y pregunta: "¿Ellos no se recuperan, no?”
Recuperarse no es exactamente la palabra. Porque nunca se vuelve a ser quien se era: te transformas en otra persona. La pérdida se queda contigo para siempre y si sucede cuando se es un niño, te encuentras con ella cada año de tu crecimiento. Tienes que continuar integrando la pérdida y lo que significa para ti.
Mi hija tenía 11 años cuando su hermano de 13 años fue muerto por terroristas. Ella cambió de escuela un año después, y no habló en clase sobre Koby hasta la semana pasada - 2 años más tarde. Mi hija tiene ahora 13 años.
La profesora la incentivaba a compartir este tema con el grupo. Pero Eliana no quería. La profesora llegó a escribir en el dossier de mi hija que ella sabía que Eliana tenía "problemas", y que sus notas eran bajas como consecuencia.
Eliana se mortificó. Sintió su privacidad invadida. Pero un especialista en psicología infantil que escribió un libro sobre niños y luto me dijo que los comentarios de la profesora eran correctos.
La verdad es que no hay una respuesta fácil para chicos o adultos - lo que funciona para un chico puede no funcionar para otro. Pero existen ciertas cosas, considero, que realmente crean situaciones perjudiciales.
Una de ellas es la insistencia en la fuerza. Al hablar recientemente para un grupo de directores de curso secundario, yo les dije que no entendía lo que tenía de tan increíble ser fuerte. En Israel se pone tanto énfasis en ser fuerte...Para mi, llorar es ser fuerte - compartir la realidad de nuestros sentimientos. Los directores estuvieron de acuerdo y me miraron como si comprendiesen. Al final de la sesión, la superintendente de la región me agradeció. "Sea fuerte", me dijo. Tenemos una gran necesidad de garantizar que el otro sea fuerte. ¿De que tenemos miedo? Me parece que necesitamos que los otros sean fuertes para que no tengamos que confrontarnos con la inmensidad de la muerte, el increíble peso de la pérdida, el hecho de que todos nosotros vamos a morir. Claro que todos tenemos que continuar porque la sociedad tiene que sobrevivir. Si no sufriríamos todo el tiempo. Pero expresar sentimientos no significa que no sigamos adelante. En realidad, puede significar que seguimos adelante más saludables emocionalmente que cuando somos "fuertes".
Eliana contó para su grupo de escuela sobre su hermano y su familia. Y entonces, también les contó sobre el campamento que dirigimos y de lo cual ella participa, Camp Koby, para chicos que perdieron entes queridos en actos terroristas. Su profesora le preguntó:
“ ¿Y qué es lo que te gusta del campamento?" Eliana respondió: "Hacemos chistes sobre los chicos que murieron".
Las chicas de la sala se atragantaron. Ellas no entendieron. Pero la profesora dijo: "¿Y eso te hace sentir mejor, no?" "Sí", dijo Eliana.
Los chicos adoran divertirse en nuestro campamento. Pero también les gusta la sensación de poder sentirse normales en ese lugar. En el campamento pueden jugar y decir: "Si mi hermano estuviese vivo, lo mataba. Estoy furiosa con él por haber muerto. Los chicos pueden expresar sus sentimientos de rabia, dolor y contrariedad. Si quieren hablar, hablan. Nadie les pide que sean fuertes. Al hacer chistes, los chicos se apropian de sus historias, moldándolas en una narrativa que pueden llevar con ellas y compartir. Ellos recuentan sus historias en palabras con las que pueden lidiar. Pero no conseguimos contar nuestra historia si nuestro objetivo es ser fuerte. En ese caso, la escondemos.
Michael White, un especialista en terapia narrativa, dice que existe la historia de la pérdida y la historia de la respuesta. Viniendo al campamento con otros chicos en situación semejante, los chicos participan de una historia que las hace sentirse en unidad, unidas con otras como ellas. La historia de eses chicos se transforma en una historia de pérdida compartida, de un dolor compartido y de una comprensión compartida. Al compartir se crea un tipo de healing.
La palabra hebraica para recuperación se relaciona con la palabra soñar. Para una cura completa, es necesario soñar. No se puede dar un sueño a un chico. El tiene que encontrar el suyo - y entonces se puede incentivarlo. Al ver personas cerca de ellos que sobrevivieron a la pérdida no siendo fuertes y sí cambiando, creciendo y siendo más de lo que eran, eso les da la noción de que ellos también pueden emerger del sufrimiento con el poder de soñar - y de trabajar en la dirección de sus sueños.
Sherri Mandell nació en Nueva York y se graduó en Ciencias en la Cornell University y en la Universidad Estadual de Colorado, donde consiguió su Maestría en composición creativa. Fue profesora de composición en la Universidad de Maryland y en la Universidad Estadual de Pensilvania. Autora del libro "Escritores del Holocausto" (Hechos en Arquivo 2000) y escribió para innúmeras revistas y diarios,
Incluyendo el Washinton Post, Denver Post y Jerusalem Post. Sherri se mudó con la familia a Israel en 1996 y es actualmente directora de la Fundación Koby Mandell de Healing Femenino- Retiro para Madres y Viudas Enlutadas. La Fundación Koby Mandell fue creada hace pocos años y ya ayudó varias vidas despedazadas. Creada como respuesta al brutal asesinato de Koby Mandell, de 13 años, y su amigo, Yosef Ish Ran, de 14, la fundación busca "curar corazones partidos" de víctimas perjudicadas pelo terror y sus familiares próximos.
Traducción: Adriana Albertal
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