 |
O modelo Lech Lechá |
Introducción (por David Kramer)
El domingo anterior a la muerte de Marcia Lind, la visité en su cuarto de hospital. Estaba débil y desolada. También estaba afligida: su computadora no encendía y nadie en su ala parecía poder ayudarla. Ella precisaba de su computadora, ya que estaba escribiendo algo y sabía que no tenía mucho tiempo. Llevé su computadora a casa, la encendí y estaba funcionando bien y la cargué. Probablemente las personas responsables de cuidar por ella simplemente no tenían tiempo para ayudarla con este problema. Llevé su computadora la noche siguiente, pero un día entero más había sido perdido.
Cuando la encendí la computadora, Marcia pidió que abriese un documento en particular. “Lea esto y dígame que es lo que piensas” Leí lo que conseguí, ya que era difícil de descifrar. Su debilidad tornaba casi imposible que ella levantase las manos, peor aún era que digitalizase las teclas correctas. Increíblemente, aquello que ella quería decir fue quedando absolutamente claro. Quería ofrecer un modelo “Lech Lecha “para responder al desafío del cáncer, o a los terribles desafíos que otros igual que ella pudiesen también estar sufriendo.
Jill Hammer tomó el material en bruto de Marcia y lo pulió, sólo parcialmente. El logró un equilibrio notable, resguardando muchas imperfecciones, pero permitiendo que la voz de Marcia apareciese visiblemente: su rabia y sabiduría típicas se rebelan en esta voz ligeramente refinada. Al releer estas reflexiones, escuchándolas por la primera vez, me quedé impresionado por la habilidad de Marcia en encontrar consuelo en una tradición mientras rechazaba lo que se le oponía.
¡Tenemos que agradecer a Dios por la diversidad presente en la tradición que heredamos! Y gracias Jill, por brindarnos las enseñanzas de Marcia. Personalmente, nunca fui forzado a vivir en el “hineni” de Marcia, aunque después del 11 de Septiembre, me encuentro más y más próximo. Su insistencia en este “ahora” me recuerda, mientras tanto, el motivo por el cual siempre me sentí atraído por el himno del musical “Rent”. En las palabras de Jonathan Larson: ‘Sólo existimos nosotros, sólo existe esto, olvídate el arrepentimiento o vas a desperdiciar tu vida. Ninguna otra dirección, ningún otro camino, ningún otro día a no ser el de hoy “.
Algunos me describirán este sentimiento como ‘no judío’ ¿Pero cómo eso es diferente del “¿si no es ahora, cuándo?” de Hilel y del hineni de Marcia?
Una reflexión Sobre el Sufrimiento (Marcia Lind)
Tengo cáncer y aparentemente muy poco tiempo de vida. Lloré cuando David Kramer me leyó la Gemara, en la cual Miriam muere por un error arbitrario:
“Rabi Iossef, cuando llegaba a esta escritura, lloraba: existen aquellos que llegan a su fin sin juzgamiento.
“El dijo “¿Pero existe alguien que muere sin ser la hora cierta?”
“Sí. Como en el caso de Rabi Bibi B. Abbaye, que se encontró delante del Ángel de la Muerte.
(El Ángel de la Muerte) le dijo a su mensajero : Vete y traeme a Miriam, la peluquera.
El fue y trajo para el Ángel a Miriam, la educadora de niños.
(El Ángel de la Muerte) le dijo: ¡Te he dicho a Miriam, la peluquera!
El mensajero contestó al Ángel: Siendo así, la llevo de vuelta.
(El Ángel de la Muerte) le dijo: Ya que la trajiste, deja que permanezca entre los muertos.
Chaguiga 4b-5a, mencionado por David Kraemer en Responses to Suffering in Classical Rabbinic Literature
(Oxford and New York: Oxford University Press, 1995)
Pero esto me hizo percibir que hay cosas que quiero decir sobre esta experiencia. La Guemara de Kraemer es un modelo de justificación: ¿Podemos encontrar una justificación para esta obscenidad? Es y no es la respuesta. Ella simple y estúpidamente acontece.
Me he dado cuenta que, siempre que trabajo con un modelo de justificación me siento malísima. ¿Por que yo? Estoy en el inicio de mi carrera profesional rabínica, etc. Entonces, todo el tiempo, he buscado otros modelos. Y Abraham parece haberme proporcionado lo que yo buscaba, aunque nunca me he identificado con Abraham antes de caer enferma. Lo que estoy intentando buscar es un nombre que facilite una aceptación confortable de lo que nos es concedido.
Justificaciones sólo nos van a dejar amargos. Existe otra forma de modelo para se utilizar en estos casos. Le llamaremos de modelo Lech-Lecha. Este es caracterizado por la exigencia de Dios en que Su agente haga todo lo que le es desconocido, y nada de lo que no sea. El fin es moralmente repugnante, a veces el medio lo es. Dios está mostrándonos algo, pero no sabemos ni qué es, ni dónde y debemos simplemente confiar.
Lo que quiero es proponer un cambio para ese modelo de pensamiento sobre cosas terribles (yo teniendo un cáncer terminal con 40 y pocos años, por ejemplo), por una serie de motivos. Fundamentalmente, quiero observar que en este modelo, ocurre un cambio, no se habla más de injusticias ni comparaciones. ¿Por qué? Porque todos nosotros tenemos nuestro propio Lech Lecha, todos tenemos nuestro propio momento en que algo nos es exigido por una fuerza mayor de lo que podemos entender. Dejamos todo lo que conocemos y seguimos aquél “llamado” sin saber que va suceder. Y cada uno de nosotros se siente aterrado al enfrentar esto. Mi cáncer no es más asustador que su divorcio, ni más ni menos injusto. Cada uno de nosotros está enfrentando su propia jornada, personificada por lo qué o quién conocemos, entregada a cada uno de nosotros por alguien o alguna cosa. Si vamos a asumir el modelo Lech Lecha, o por lo menos en lo que concierne a ciertos aspectos de la Akeda, entonces Hineni es un punto importante.
¿Que significa decir Hineni como Abraham dijo en la Akeda? ¿Es simplemente, como se traduce generalmente, “si, vea, tenme aquí “? Yo creo que no. Creo que Hineni nos llega a enseñar mucho más que eso: como colocarnos de pie y aceptar lo que nos es enviado, y tener la disposición de seguir a Dios (o al universo, sea cual fuera el credo) a través de la jornada. Yo siempre pensé en Hineni como una acción pasiva, pero hoy pienso que nada podría estar más errado.
Comprender Hineni es comprender porque Abraham se levantó temprano esa mañana de la Akeda para cargar su burro - algo que siempre me pareció particularmente repulsivo - porque significa entender que el juzgamiento sobre la tarea de alguien o sobre su vida ya está finalizado. Debemos enfrentar la tarea y enfrentarla por completo, sabiendo muy bien que cada uno tendrá su vez en esta cuestión, que esto es lo que es ser humano: tener esas cosas aterrorizantes aconteciendo con usted y ser capaz de aguantarlas, ser capaz de mantenerse firme y enfrentarlas con un sí.
Etimológicamente, Hineni es muy interesante, por su énfasis en el ahora. En otras palabras, Hineni no está diciendo apenas: “voy a obedecer su mandato, heme aquí”, pero está diciendo también “estoy aquí para obedecer su mandato ahora”. ¿Por qué el componente temporal puede ser importante?
Yo creo que el ahora es el secreto para un tipo de aceptación de la situación con dignidad. A partir del hecho que uno concuerda en seguir adelante, concentrarse en ahora es lo más heroico que la persona puede hacer. En términos conocidos, a jornada del Lech Lecha desencadenada por mi cáncer exige que yo tenga el coraje de estar continuamente conectada con el momento, no al pasado, ni al futuro. Y estar en el presente - si lo logro - modifica la calidad de mi experiencia con el cáncer. Tengo la luz del sol, tengo mi computadora, mientras que el cáncer se torna una abstracción.
Este énfasis en el momento es una dimensión espiritual que infiltra muchas corrientes de nuestra tradición. Yo la conozco mejor a través de los modernos. Rozenzweig atacó a Hegel porque las abstracciones de Hegel no permitían vivir en el ahora. Vivir en el ahora era fundamental para Rozenzweig. ¿Por qué percibir este concepto como una tradición espiritual? Ver por entero que es lo que acontece a nuestro alrededor bendiciéndolo cien veces por día, es la esencia de muchas tradiciones espirituales. Sé que si pudiese realmente abrir mis ojos y bendecir lo que está a mi alrededor, eso aliviaría un poco el dolor de la llegada del no-ser. Yo sentiría que hubiera apreciado todo lo que había para apreciar.
He utilizado todo lo que tenía a mi alcance para luchar .Pero el tiempo de luchar puede estar concluyéndose. Tal vez tenga que aceptar que el universo tiene otros planes para mí, y que yo debería estar agradecida con eso, independientemente de cuál sea mi preferencia. ¿Que quiere decir Hineni? No es solo: “Heme aquí, un nada cualquiera, para atender sus cuestiones, Dios.” No es abrir mano del propio ser, una obediencia ciega, aunque pueda parecer así.
Es un acto moral. Es elevar el status de la persona. Sentir el Hineni viniendo de su eje central tiene mucho que ver con “dar la ley a si mismo” de Kant, aunque tenga venido de afuera. Yo, al decir hineni, indicaría exactamente el tipo de aceptación graciosa que busco con relación a mi propia muerte. Olvide la cuestión de que tipo de Dios haría esto, es simplemente demasiado difícil. Mi problema es como responder.
Márcia Lind era una estudiante rabínica del JTS (Jewish Theological Seminary),de 1996 a 2000. Antes de cursar el JTS, fue profesora de filosofía en Duke University. Murió de cáncer en el año 2000, antes de completar sus estudios. A su pedido, el rabino Jill Hammer editó este artículo para publicación.
David Kraemer es profesor de Talmud y Rabinato no JTS.
topo